Frascos de maíz

El molino

Historia

La primera referencia escrita que se tiene de este molino de rodezno o rueda horizontal es la escritura de partición de herencia otorgada ante Notario el 3 de marzo de 1933 que dice lo siguiente:

"Una finca llamada El Fontán, sita en el referido lugar de Agüeria, destinada a cultivo… linderos…río negro… Dentro de esta finca existe un hórreo… y un edificio de planta baja destinado a molino, con molar harinero y rabil, que ocupa veinticinco metros cuadrados, valorado en cinco mil doscientas cinco pesetas."

La molinera y titular de los permisos oficiales para moler fue Adela Pando Megido y anteriormente sus padres Tomás y Concepción, que fueron arrendatarios de la casería a la que pertenecía el molino. Durante algunos años fue ayudada por su hermano José Ramón Pando.

Las labores de cuidado de la maquinaria, rayado y picado de las piedras, limpieza de la presa o canal y de reparar el estanque o "trabancu" después de una riada, corrieron a cargo de su marido Silvino Cordero Rodríguez, que trabajó como Vigilante de minas en el Grupo de Marianes y era natural de Les Llanes, parroquia de Moreda.

Es interesante considerar el ámbito territorial al que servía el molino, así, acudían al mismo desde los pueblos altos de la parroquia de Moreda, conocidos como Moreda de Arriba, Sinariego; del Valle del Río Negro, parroquia de Nembra : Huertomuro, La Enfistiella, San Miguel; del Valle del Río de Cervigao, como Riondo, La Rumia, Los Bustios y de otros pueblos como Les Llanes, Llandimieres, La Caseta, Valdevero, El Castro y Los Torneros. Especial mención merece la relación con el pueblo de Boo, por haber sido muchas las personas que desde ese pueblo venían a moler.

Los propietarios del maíz llevaban éste hasta el molino y según la actividad del mismo, podían aguardar un turno – "esperar la vez" – de molienda o bien dejarlo allí durante algunos días. El transporte se hacía siempre con animales, normalmente caballos y burros. Al tratarse de un molino de propiedad particular y no de vecería o comunal, el molinero recibía como pago o precio por su trabajo la maquila, que consistía en una cantidad de harina según fuera el peso del cereal en grano.

La actividad del molino entre los años 1930 y 1955 llegó a ser tan intensa que requería el funcionamiento de las dos muelas, día y noche, para lo cual en ocasiones se dormía en el molino y de ahí que a Dª Adela Pando se le hubiese apreciado en algunos informes médicos una enfermedad pulmonar a semejanza de la "silicosis", debido al polvo de sílice de la piedra de las muelas.

El rabil

Rabil de madera Rabil de madera

Como ya hemos dejado recogido, en la escritura pública del año 1933, en la que ya aparece mencionado el edificio del molino, se dice:" un edificio de planta baja destinado a molino, con molar harinero y rabil". Por esa razón, la Asociación "Molín de Adela", comenzó a trabajar en la idea de reconstruir un rabil, siguiendo los esquemas tradicionales y utilizando los mismos materiales: madera, hierro y piedra. Las dos piedras son piezas reutilizadas.

El trabajo de diseño y la estructura de madera del rabil se encargó a la carpintería José Luís de Jomezana, concejo de Lena. En esta empresa familiar el responsable es molinero y conoce el rabil, ya que la familia tiene uno en funcionamiento. El rabil del Molín de Adela se ha instalado en un pequeño local anejo al edificio que alberga los molinos de agua, para lo que fueron precisas obras de rehabilitación y reforma, que se esperan financiar con las ayudas del programa Leader de la Montaña Central de Asturias.

Esperamos que pronto pueda organizarse una molienda de escanda, ya que conocemos algunos proyectos e iniciativas de personas particulares para la recuperación del cultivo tradicional de este cereal, tanto en este concejo de Ayer como en otros vecinos.

Otras actividades

Gallinero en altillo

En el edificio del molino se realizaban otras tareas o actividades.

Como quiera que el cuidado y atención del molino hacían necesaria la presencia de la molinera durante largas horas, se llegó a construir un pequeño altillo dentro del molino para gallinero con salida por medio de un orificio en la pared y una escalerilla de madera que permitía que las gallinas viviesen sueltas en el prado o "lleroncín" y que sus puestas de huevos las hiciesen en el suelo o en pequeños arbustos.

También en una de las paredes interiores del molino se construyó una hornacina de madera para la cría de palomas.

Finalmente y en ausencia de agua corriente en las viviendas, la balsa o depósito del agua del molino se utilizó como lavadero de la ropa de la casa, acondicionando sobre una de sus paredes una pequeña lavadera de piedra sobre la que se restregaba la ropa o se colocaba una lavadera de madera.